Lucyano soltó el agarre de su mano en el brazo de Alrana tan pronto como llegaron a la puerta cerrada de la sala de fotografía. Abajo, el alboroto por la llegada de Sofía Navarro podría seguir en curso, pero el hombre parecía tener una habilidad extraordinaria para desconectar su atención. Para él, Alrana era el proyecto principal. Su futuro. Una obra maestra que no debía tener el menor defecto.
"Entra. Madame Varga te espera con tu traje de debut. Recuerda la regla principal: no hables a menos