"Revisa cada ventilación. Desmonta cada salida. Si entra una mosca sin permiso, quémala".
La voz de Lucyano ya no sonaba como la de un carismático director ejecutivo de medios. Su voz sonaba como la de un general de guerra defendiendo su última fortaleza.
La sala de estar del Penthouse 51 ahora parecía más un cuartel militar que un apartamento de lujo. Diez hombres con uniformes tácticos negros, chalecos de Kevlar y rifles de asalto de cañón corto pisaron la alfombra blanca. No son guardias d