— ¿Por qué?… ¿por qué señor si sé que usted le da chance a las empresas? ¡Le estoy mostrando un buen plan, solo necesito algo de tiempo! ¡¡Se lo estoy rogando!!
Tiró su orgullo por el suelo e incluso se arrodilló delante de Stefano que ni se inmutó.
— Simplemente, porque te metiste con la mujer equivocada, ¡salgan!
Ordenó a los empleados y solo se quedó el secretario de su confianza.
— ¿La mujer equivocada?
— Carlotta Rinaldi, esa mujer que mandaste a asesinar por unos sicarios – le dijo con r