-Gracias tío, tu eres ese ángel del que todos hablan, que Dios nos manda un ángel del cielo, dijo la chica levantándose y abrazando al buen hombre.
En ese preciso momento en que Zaira abrazaba a Arnold, Dante estaba entrando en el restaurante, a él le había dado algo de hambre y se estaba volviendo loco con la imagen de la chica sobre él moviéndose, Dante nunca salía a cenar fuera, pero ese día realmente necesitaba distraerse, Malcom lo acompañaba como siempre, sería una cena de dos amigos sola