Ámbar
Como siempre, David no se muestra muy expresivo conmigo ni es cariñoso, pero al menos se mantiene centrado en sus asuntos y me deja en paz para disfrutar de mi felicidad. No me importa llevar puesto este espantoso vestido verde que me hace lucir como un árbol de Navidad sin adornos. Cuando todo esto termine, volveré a vestirme en público como a mí me gusta.
Apenas puedo recordar la última vez que entré a la ciudad. Me asusta pensar que ya pasaron más de cinco meses. Esta ciudad, aunque sue