Ámbar
A pesar de que pretendía pasármelo bien en el almuerzo, no logré hacerlo. Todavía no he respondido a la propuesta de mis hijos de quedarme aquí esta noche. Una parte de mí sabe que no tengo que hacerlo, pero otra parte lo desea.
—Mami, no respondiste si te quedarás —me recuerda Daniel mientras terminamos de disfrutar de un delicioso y cremoso helado de chocolate—. ¿Lo harás?
—No creo que sea buena idea, niños —respondo honestamente, sin poder evitar sonrojarme—. No traje nada.
—Solo por