Ruth
Esta es la primera vez en mucho tiempo que por fin puedo darme un respiro y salir a cenar con mi mejor amiga.
¡Y tiene que pasarme esto!
—Nos tenemos que largar de aquí —le digo a Ámbar, que todavía no sale de la impresión de ver a su ex en el restaurante—. ¡Dios, reacciona, Ámbar!
Mi amiga sale de su trance y me mira boquiabierta.
—¿Cómo me llamaste?
—Amber —digo, sonrojada—. No solo está tu ex ahí, también está el mío.
Y más loco y atractivo que nunca, sin duda. Es increíble cómo algui