David
Detesto a Edna casi tanto o más que a mi padre, pero debo admitir que disfruto de ver cómo Ámbar responde con aspereza, mostrando los celos que su hermana le provoca. Cada vez que se encuentran, me toca observar su silencioso duelo de orgullos, que sale a relucir con comentarios sutiles. Sin duda, mi favorita es Ámbar, pues sabe esquivar con mayor elegancia los intentos de Edna por molestarla.
Hoy no es la excepción.
—Me alegra que estés tomándole el gusto —comenta Ámbar cuando su hermana