Ruth
Gustavo nos saca a mí y a Charlie de la casa y nos lleva al jardín. Odio que mi bocota haya arruinado lo que debía ser el momento más lindo para mi amiga, pero simplemente no pude más. Mi conciencia me traicionó.
Ahora no sé qué voy a hacer para evitar que Charlie nos mate a los dos. Porque lo hará. Nos está mirando con esa furia muda, con los brazos cruzados, igual que cuando está a punto de explotar como un volcán de categoría apocalíptica.
—¿Por qué la tía Ámbar dijo que Gustavo es m