(Narrado por Gabriel)
La música de "El Faro" se había convertido en un latido sordo en la base de mi cráneo. Perdí la cuenta de cuántos whiskys me tomé después de aquel baile con Isabella, y ella no se quedó atrás. Seguimos bebiendo, apoyados en la barra, en un silencio cargado de una electricidad que amenazaba con hacer estallar las botellas de cristal a nuestro alrededor. Ella no me discutía; su resistencia se había disuelto en el fondo de varias copas de margarita, reemplazada por una langui