Capítulo 10: Camisas Prestadas y Alarmas Nocturnas
La llegada a la casa de Gabriel y Lucas no fue precisamente una bienvenida de hotel. Isabella caminaba un paso por detrás, cargando su mochila y escuchando la letanía de advertencias que Gabriel soltaba sin siquiera girarse: horarios de limpieza, el respeto absoluto a los espacios comunes y, sobre todo, la prohibición de invadir su santuario personal. Tras una cena donde el único sonido era el de los cubiertos chocando contra la cerámica y la tensión flotando como una nube de tormenta, Gabriel s