El entrenamiento físico había terminado hacía apenas diez minutos, dejando a todo el equipo de la 314 en un estado de semi-consciencia. El calor del mediodía en Thalassa se filtraba por las rendijas del techo de zinc, creando una atmósfera pesada y cargada del olor a caucho quemado y sudor.
Liam, Nicolás, Sofía y Lucas estaban desparramados en los bancos de madera cerca de la zona de pesas, bebiendo agua como si no hubieran visto un líquido en años. Isabella, sin embargo, se había dejado caer d