Mundo ficciónIniciar sesiónDurante las siguientes horas, la sala de juntas se convirtió en un campo de batalla administrativo. Pero, a diferencia de un incendio donde la destrucción es física y visible, aquí la batalla era de egos, de cifras y de poder. Me sorprendí a mí mismo siendo capaz de leer los informes, de entender las trampas de Ebenice y de aplicar una lógica que, aunque diferente, funcionaba: la lógica de la protección.







