Mundo ficciónIniciar sesión—Buenas tardes, caballeros —su voz llegó clara, firme, sin el menor rastro de debilidad—. Veo que la reunión ha sido... productiva.
—Isabella —logró decir Ebenice, con una voz que era apenas un susurro—. Estábamos... estábamos preocupados por tu salud. Se decía que...
—Mi salud es un asunto privado que no concierne a







