Narrado por Gabriel Calvelli
El aire en la casa de Mía y Liam era denso, cargado con el perfume de las flores de la costa y el alivio de la vida que se aferraba a un hilo. Isabella estaba de rodillas en el suelo, con Emma y Mía abrazándola, formando un círculo protector que me hacía sentir, por primera vez, que estábamos ganando.
Me mantuve a una distancia prudente, con Lucas a mi lado. Estábamos disfrutando de la escena, viendo cómo el alma de mi mujer, poco a poco, empezaba a reconocer el lat