—¡Isabella! —grité, lanzándome hacia ella justo antes de que sus piernas colapsaran.
La atrapé en el aire. Estaba helada, a pesar del sol. La sangre seguía manando de su nariz, mezclándose con sus lágrimas, creando una máscara roja que me heló la sangre.
—¡AYUDA! —rugí, volviéndome hacia la casa—. ¡LIAM! ¡EMMA! ¡NECESITAMOS MÉDICOS AQUÍ, AHORA!
Noah salió corriendo de la casa, seguido por Emma y Liam. Al ver la escena, Emma se llevó las manos a la boca, soltando un grito de terror absoluto.
—¿Q