Marie apoyó su mano derecha temblorosa en el pómulo de la puerta. Sus dedos apenas respondían, mientras su corazón latía con fuerza en su pecho. El miedo la invadía; no sabía cómo reaccionaría frente a Odín. En ocasiones, había fantaseado con este momento, con enfrentarse al hombre que le había destrozado el corazón desde la primera vez que lo vio. Pero imaginarlo era una cosa, y enfrentarlo, otra muy distinta. Después un suspiro largo y profundo, empujó la puerta.
Ahí estaba él, sentado, con l