Asher se sentía inquieto. No podía dejar de pensar en la chica que había rescatado durante la batalla. Después de descansar un poco, decidió ir a verla; necesitaba asegurarse de que estuviera bien. Salió de su cabaña, montó su caballo y se dirigió al bosque sin avisar a nadie.
Mientras galopaba entre los árboles, un grupo de mercenarios apareció de repente en el camino, bloqueando su paso. Asher se tensó al reconocer a uno de ellos.
—Miren a quién tenemos aquí, uno de los malhechores que tanto