Días después, En una noche fría y silenciosa, una pequeña aldea fue sacudida por ruidos y gritos. Los aldeanos sobresaltados salieron de sus casas solo para ser recibidos por la brutalidad de aproximadamente unos 30 renegados. Estos atacaban sin piedad, destrozando todo a su paso. Los hombres intentaban defender a sus familias, transformándose en lobos, pero los renegados los herían o mataban frente a sus hijos. Las mujeres y los niños eran sacados a la fuerza de sus hogares y reunidos en el ce