—Gedeon, encontré a tu mate —soltó Lucio, casi sin aliento.
—¡Vamos, llévame con ella! —expresó Gedeón, poniéndose de pie apresuradamente, sin perder un segundo.
—No es tan fácil —continuó Lucio—. La aldea donde está ha sido tomada por mercenarios, y eso no es todo…
—¿Qué? Dime que está bien —interrumpió Gedeón, con la ansiedad reflejada en sus ojos.
—Aradne está bien, pero junto a otras mujeres lideran la manada Renacer. ¿Sabías que ellas mismas son las que han estado atacando a bandidos y con