Un mes después, Gedeón revisaba minuciosamente los documentos que había dejado Nesfer. Había encontrado pruebas de desvíos de fondos, pero seguía buscando más información que involucrara a Ramsés y a los lobos del consejo. Sin embargo, no encontraba nada que pudiera atar cabos sueltos.
—¡Maldición! —Exclamó furioso, arrugando todos los papeles que tenía sobre la mesa—. ¿Estás seguro de que no encontraron más carpetas?
—Revisamos toda la oficina y cada estante de la biblioteca del rey —respondió