—¡Gedeón! ¡Esta no es tu victoria! —La mirada de Nester, cargada de odio, se clavó en su primo, quien yacía malherido—. Es mía. —Nester, con un gesto de crueldad en la mirada, se arrodilló junto a Gedeón—. Voy a degollarte y mostrare tu cabeza como advertencia a cualquiera que quiera desafiar mi autoridad.
Levantó la espada con fuerza y justo en el último instante, un ruido irrumpió en la escena. Horus apareció con su figura imponente junto a los aliados de Gedeón, quienes comenzaron a enfrenta