—Su majestad, no pudimos entrar en los dominios del alfa Gedeón. Los guerreros de Uregon acampan alrededor de su mansión —habló uno de sus delegados con la mirada firme.
Nester con el rostro enrojecido por la furia y la frustración golpeó su escritorio con toda su fuerza. Su ira estaba descontrolada. Hace dos días se había enterado de que Gedeón conspiraba contra él. Al momento de llevarlo a juicio por traición, fueron atacados en el camino por alfas aliados al traidor.
—¡Maldición! Ahora tú, po