Aradne se quedó paralizada por un instante al escuchar el tono de voz de Horus. Tragó saliva, y la desesperación se apoderó de sus ojos mientras buscaba la manera de liberar las palabras atascadas en su garganta.
—Horus, tengo que verlo. Necesito saber cómo está.
Horus la miró con seriedad y luego de un largo suspiro, relajó su postura. En el fondo entendía la intensidad de sus sentimientos por su mate.
—Está en estado crítico —comentó con voz baja—. No puedes hacer nada para ayudarlo en este mo