Días después, Gedeón tras un extenuante día de trabajo estresante, cruzó el umbral de su despacho con el ánimo sombrío, se dirigió hacia un lateral y abrió una puerta que llevaba a una habitación oculta, un dormitorio amueblado en blanco y negro, conocido por pocos de sus hombres. Era aquí donde se refugiaba para escapar del mundo exterior y hallar un breve respiro de paz.
Sus pensamientos se agitaban mientras luchaba con el peso de saber que pronto Adnare sería juzgada. Se enteró de que los anc