Cleo bajó la mirada y, uniendo sus manos nerviosas, confesó:
—Al principio, yo quería que la ejecutaran para que las tierras volvieran a ser como mi abuelita me contaba. Pero ahora siento compasión por usted y la ayudaré hasta donde pueda.
—¿Tus padres dónde están? —preguntó Aradne, extrañada de que solo mencionara a su abuela.
—Mi madre murió de una enfermedad. No teníamos dinero para los medicamentos y mi padre no soportó su pérdida; se suicidó. El amor de su hija no pudo llenar el vacío que d