Aurelio entró de prisa, el tiempo le era apremiante, solo deseaba una cosa, poder hablar con el Étienne Le Fon, Étienne salió de prisa, los rumores de la aparición del señor del bosque en las aldeas, habían corrido como pólvora, todos estaban realmente alarmados, y llenos de temor, Aurelio se sentó en una de las bancas que le ofreció Étienne, Étienne se sentó a su lado.
—he oído rumores de la aparición del señor del bosque, dijo el administrador de la diócesis, —mi estimado señor, no son rumore