EL CONDE MONKAN.
Un cartero montado a caballo caminaba en la calle principal de los campos elisios, en dirección del jardín más bello de París, donde estaba la residencia principal del conde Monkan, el cartero dio la vuelta, y por fin arrió si caballo y lo hizo avanzar hasta la residencia,
que era una casa de estilo griego, con enormes muros blancos, y un hermoseado jardín, lleno de toda clase de tulipanes.
El hombre bajo del caballo y llamo a la puerta, uno de los guardas de los Monkan abrió la enorme puerta