Irina.
Mi mente no podía dejar de dar vueltas.
—Te daré unas clases… aprenderás conmigo… —Damien encendió la camioneta, y me sonrió.
—¿Eso quiere decir que te quedarás?
Él me miró por un momento, y luego se giró para comenzar a andar.
—Aún no lo sé… tengo algunas cosas…
Tomé el aire, y miré mi vestido. La parte de mi pecho aún estaba agitada, pero de cierta forma me sentía inmensa cuando Damien era el que estaba a mi lado.
Aunque llevábamos tres años sin vernos, cada momento a su lado me