Irina.
Mi mente no podía dejar de dar vueltas.
Había entrado en una sesión de fotos, y las personas estaban llenando mi caja de sobres y algunos regalos que dejaban en la mesa, recibí muchas felicitaciones y halagos, pero yo no podía dejar mi mente tranquila.
Y para cuando giré hacia la pista, Damien ni Sonya estaban allí.
No sabía cómo manejar la situación ni qué pensar. Intenté distraerme hablando con algunos amigos y disfrutando de la fiesta, pero mi mirada siempre volvía hacia todos los lug