CAPÍTULO 24 —Mi novio.
Cuando me despedí con la mano de mis padres, pude ver que Irina sonreía desde la ventana y Alexey se apresuró a lanzarle un beso con la mano.
—Es bellísima… —comentó.
—Y ahora nos chantajea…
—Sí… llegará muy lejos… —él sonrió esperando que el auto se desapareciera de la vista de nosotros, y luego se giró hacia mí para darme un beso inesperado en la boca.
Mis manos tomaron sus brazos, mientras el beso se profundizó.
Nunca había probado alguna droga, a excepción de ese día en el bar, pero podía q