Mila vaciló por un momento, mirando la mano extendida de Mikhail. Sabía que entrar a la mansión con él solo aumentaría la atracción que sentía por él y complicaría aún más las cosas. Sin embargo, también se sentía intrigada por lo que él tenía planeado.
—Entonces, ¿qué decides, Mila Vasíliev? —preguntó Mikhail, con un tono que hacía que sus entrañas se removieran—. ¿Continuamos con la misión?
Ella frunció el ceño y miró su mano.
Finalmente, decidió tomar su mano y salir de la camioneta. Camin