Era como un fuego puro, ardiente y quemaba hasta los pensamientos…
El pulso de Mila estaba desbocado, y su mente se debatía entre la confusión y la excitación extrema que le hacía perder la cabeza. La música estridente proporcionaba una especie de cortina sonora que ocultaba la intensidad de la escena que se estaba desarrollando entre ella y Mikhail.
Y aunque ella intentaba recordarse a sí misma que todo era parte de un juego, las sensaciones que recorrían su cuerpo parecían desafiar cualquier