Kereem volvió a abrazar a su hermana y cerró los ojos, colocando su barbilla en su cabeza. Podía recordar como si hubiese sido hace unos segundos cuando miró a Zahar por última vez antes de bajarse de la avioneta. Y cómo vio despegar de su vista lo que no quería soltar.
Recordó cuando, en medio de la madrugada, Asad llegó hacia él diciéndole que ella ya estaba en un avión viajando a Estados Unidos, y cómo Emré le aseguró que ella estaría bien.
Los ojos de Aziz mirándolo mientras le reventaba la