Hurem corrió también hacia él preocupada, mientras que Naim parecía agitado.
—Gracias a Alá estás bien, hermano…
—¿Y Saad? ¿Yurem? —Hurem parecía consternada hasta el cansancio.
—No han llegado… ellos sufrieron un ataque… —Hurem puso las manos en su boca mientras sus lágrimas salieron.
—Pero… ¿Están bien?
—Asad se está encargando… solo… debemos esperar unos minutos… —Kereem informó de forma plana.
—¡Por Alá! —Hurem se estaba desesperando y Naim tomó su hombro.
—Madre… tranquila… papá es fuerte…