Kereem sentía una mezcla de emociones que lo invadía: ira, frustración, pero también una profunda preocupación por la mujer que había compartido su vida durante tantos años. Sin embargo, sabía que esta conversación sería difícil, llena de palabras no dichas y heridas que aún no habían sanado, ni sanarían nunca.
Kereem se acercó con cautela, sabiendo que cualquier palabra mal dicha podría desencadenar una explosión de emociones.
—Sanem… Necesitamos hablar.
Sanem levantó la mirada, sus ojos brill