—¡Es suficiente, Sanem…! —Kereem soltó a Sanem, y la miró con seriedad—. Tú misma te estás…
—Yo solo quiero que ella… —Sanem tenía la respiración entre cortada—. Ella tiene que quedarse… no estoy pasando todo esto en vano. Quiero un hijo Kereem… y Zahar aceptó el trato.
—Dijiste que no podías con esto. No es bueno que veas a Zahar aquí en estas condiciones…
—No me importa ya nada. No me importa si se lo merece o no… mírame… ¿Me lo merecía? ¿Merecía que me dieran este futuro?
—Sanem…
—¡No! ¡No l