Eran las 11 de la noche cuando Kendra se removió inquieta y se levantó para ir al baño y mojarse la cara.
Había tenido días intensos desde que había llegado a este palacio, y se estaba adaptando mejor que en cualquier otro sitio donde había trabajado. Tenía un poco la boca seca, y no encontró agua en su habitación, y aunque hubiese podido llamar para que trajeran, prefirió salir a tomar aire fresco.
Caminó por los pasillos iluminados, y se permitió admirar las pinturas y todo lo diferente que e