Lianys
Llego a la mansión alrededor de las siete de la noche, mi padre se ofreció a traerme y por supuesto no pasaría la oferta. Las luces de la sala están apagadas, no hay ni un solo ruido en la cocina, los soldados solo se hallan en la entrada de la propiedad, pero aquí adentro, no hay ni un alma. Dejo la carpeta en la mesa junto a un jarrón de rosas blancas. A medida que voy caminando mis zapatos van haciendo ecos en la estancia, ingreso en uno de los tantos pasillos y escucho sonidos proven