— Me dijiste que andas menstruando hoy mismo, ¿cierto? — contesto con movimientos afirmativos — Sra. Ivanova, usted tiene dos semanas de gestación.
El corazón se me paraliza totalmente, comprimo todo el oxígeno en mis pulmones olvidándome de cómo se respira. Uno mis manos temblorosas sobre el pecho buscando la forma de calmarme, el techo creo que caerá sobre mí dejando una nubosidad antes mis ojos de oscuridad. Lágrimas caen por mis mejillas provocando que los vellos se me coloquen en punta, l