Kaem
Horas después me recibe los rayos del intenso sol de Santorini, Grecia. Si hubiera venido para disfrutar me embelesaba con su maravilloso paisaje, en cambio, solo vine por una cosa. Calmar mis pecados.
La mujer que ha estado en cada una de mis facetas me recibe al pie de un lamborghini color rojo como su melena. Lleva un vestido champañizado ceñido a sus certeras curvas dejando mucho a la imaginación con su escote donde reluce sus redondos y grandes pechos, tiene los ojos color miel y peca