El sol del desierto de Nevada caía a plomo sobre un motel de carretera de aspecto anodino en las afueras de Las Vegas. "El Oasis" prometía descanso en su letrero descolorido, pero solo albergaba polvo, desesperación y ahora, una amenaza muy específica. Dos Suburban negras, sin placas, se deslizaron como sombras hasta detenerse frente a la hilera de habitaciones en la parte trasera, lejos de la mirada curiosa de la Ruta 15. Las puertas se abrieron en silencio.
Isabella salió primero, impecable i