Capítulo 85: Sangre, Acero y Confianza Robada
El estruendo del club se amortiguó tras la pesada puerta metálica de emergencia, reemplazado por el eco cavernoso de sus propios pasos precipitados en las escaleras de concreto. El aire olía a humedad, óxido y el sudor frío del miedo. Ivanka corría tras Gabrielle Lombardi, el vestido de cuero negro rasgándose levemente contra el barandal, sus tacones altos un obstáculo maldito en la huida descendente. La adrenalina agriaba su boca, mezclándose con el sabor residual del martini y la pastilla mora