El crujido de la puerta del vestuario anunció el regreso de Ivanka.
Vestía ropa cómoda pero elegante: pantalones oscuros, un suéter de cachemira beige que suavizaba su palidez, el cabello recogido en una cola baja que dejaba al descubierto la línea larga de su cuello.
El pequeño corte en su labio inferior, apenas una línea roja oscura ahora, era la única marca visible de su encuentro con el hielo... y con Yuri.
Sus ojos azules, sin embargo, escudriñaron a Gianni de inmediato.
Él estaba senta