(Narrado por Viatrix)
No me vestí en una suite de hotel con vistas al mar.
Me vestí en la habitación de la casa de Gael, con una mujer silenciosa que era experta en defensa personal y que revisó cada costura del vestido por si llevaba algún dispositivo extraño. No era una dama de honor. Era una guardaespaldas.
El vestido era simple. Seda color marfil, sin adornos, sin cola larga que pudiera enredarse en las piernas si necesitaba correr. Lo había elegido yo, con Gael observando desde la puerta.