El mundo no se detiene porque tu vida esté al revés. Lo aprendí en el hospital, lo volví a aprender en la mansión en ruinas, y lo seguía aprendiendo ahora. Las guerras se libran, las traiciones se cocinan a fuego lento, los planes se tejen y destejen, y tu cuerpo sigue siendo tuyo, con sus traiciones silenciosas.
Llevaba días sintiéndome rara. No solo el cansancio, que era profundo y óseo, como si el miedo me hubiera robado el calcio de los huesos. Era otra cosa. Un mareo constante, leve pero p