La publicación del artículo de Valeria fue como arrojar una piedra a un estanque quieto. Las ondas se expandieron rápido, sucias, tocando todo. Los dos días siguientes fueron un torbellino de noticias, declaraciones furiosas de los abogados de Aldrick y un silencio sepulcral por parte de Damian, que parecía haber desaparecido de la faz de la tierra.
Nosotros seguíamos reuniéndonos en el departamento de Sebastián, convertido en nuestro cuartel general. La tensión ya no era solo por el miedo a un