Mundo ficciónIniciar sesiónAitana no se despidió de nadie. Solo dejó un mensaje corto en el grupo de WhatsApp del spa. "Necesito unos días. Gracias por entender." Luego apagó el teléfono, metió lo necesario en una maleta pequeña y tomó el primer tren hacia el norte. No tenía un plan claro, solo una necesidad urgente: desaparecer del ruido. Respirar sin el peso constante de las miradas, los rumores y los recuerdos que dolían como espinas invisibles.







