Mundo ficciónIniciar sesiónEl día arrancó con una rutina casi reconfortante para Aitana: limpiar su estación de trabajo, ordenar los esmaltes por tonalidades, preparar los instrumentos. Era como una coreografía que conocía de memoria, algo que, al menos por un rato, le hacía olvidar que por dentro estaba hecha un nudo.
El spa estaba particularmente ruidoso esa mañana. Se notaba una energía diferente, más agitada. Aitana lo sintió, apenas cruz&oa






