Mundo ficciónIniciar sesiónEl timbre de la entrada sonó con su tono suave y metálico, como cada mañana en su trabajo. Aitana, sentada en recepción revisando el calendario de turnos, alzó la mirada con la sonrisa automática de quien lleva años en la rutina.
Pero la mujer que entró no era del tipo habitual.Joven, elegante, con un aire resuelto y ojos que miraban como si ya supieran algo. Caminaba con seguridad, el bolso cruzado al cuerpo y un abrigo beige






